sábado, 19 de julio de 2014

Nota sobre las Abejas de Venus en el diario El Eco de Tandil

Edición impresa del diario "EL Eco de Tandil" del sábado 19 de julio de 2014




19.07.2014 | Interés GeneralVOLVER

“Las abejas de Venus” recibió elogiosa crítica 

y comentarios

“Las abejas de Venus” Relatos y poemas de Cristina Berbari y Marta Rotonda 
editado este año por Dunken ha sido muy bien comentada y recibida por la crítica 
y los lectores.
  • Tamaño del Texto:
En esta oportunidad, transcribimos los comentarios de Kelly Gavinoser: “Sin ninguna duda, en “Las abejas de Venus” Cristina Berbari ha ficcionalizado -en predominante prosa y en breves versos- con la exquisitez de sus ardorosas imágenes en acción (imaginación) y su suntuosidad léxico-estética, personas/personajes que asentaron sus reales en escalones “altos” que podríamos llamar de la prosapia histórica que abarca ilustrísimos “nobles”, ilustrísimas “plumas” y  fabulosas “no personas” como Venus y su engendro mítico-simbólico Cupido. También, sin ninguna duda, Marta Rotonda, muy especial y espacial meta-poeta, nada menos que en totales versos, ha rezumado cada relato con tal poeticidad, que nos ha colocado (a nosotros, desprevenidos lectores) en el tiempo ritmo dominante in situ, muchas, pero muchas veces.
Desfilan espacios y tiempos distantes, muy distantes de estos nuestros hoy aquí y hay un leit motiv, un eje tan eterno como lo humano, mejor decir, como lo que se llama vida, pero vida humana, y el “leit motiv”es el amor (¿sinónimo de “vida”?) pero amor mundano en todas sus formas y sentidos. ¿Herencia del mitológico, manifiesto en su símbolo mítico Cupido?
Desarrollo discursivo-narrativo-descriptivo-poético en la escritura de Cristina.
Concisión, (a manera de) guion estético-rítmico, síntesis temática argumental expresiva, ceñida y libre, atada y desatada en las réplicas poéticas de Marta.
Lo supuestamente discursivo, biográfico-íntimo-intimista, se cruza y entrecruza con el discurso lírico. Y este terreno privado -vida de adentros- es propio, muy propio, de intrincados intríngulis acentuados en sociedades “de arriba” cultoras de ocios, amigas y amantes de especiales placeres, causales y/o consecuentes del “spleen” (“esplín”, hoy aquí y así), de des/encantos y des/afectos.
Un libro para curiosos de ayeres, realistas e irreales, sucedidos e imaginarios, pleno de relaciones intertextuales, un juego tras juego en el que una sucesión de hipertertextos -más hipertextos de hipertextos- anuncian ya desde los paratextos título del libro e ilustración de tapa su universo interno y provocan más de un interrogante lector: ¿la mitología es trasposición figurada de lo histórico o lo histórico es apariencia objetiva de lo mitológico?
Tal el planteo ficcional de este discurso narrativo-poético que se llama a sí mismo “Las abejas de Venus”, porque -y pero…- en el decurso/transcurso textual (y así lo formalizan las deliciosas autoras en la tapa), la abeja de Venus es plural”.

lunes, 5 de mayo de 2014

Feria Internacional del libro de Buenos Aires 2014










El libro "Las abejas de Venus", relatos y poemas de Cristina Berbari y Marta Rotonda ya está disponible en el stand 823, Pabellón Verde, de Editorial Dunken.



Las autoras firmarán ejemplares el lunes 12 de mayo de 2014 a las 17:00 horas.








Bajo la atenta mirada de Venus, Cristina Berbari despliega inestimables relatos acerca de los amores de ciertos personajes históricos, expresándose a través de estructuras asombrosas y diversas, estrechamente ligadas a lo que cada historia manifiesta en sí misma. “Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal”, puntualizó Nietzsche, y los textos aquí reunidos así lo demuestran.

Marta Rotonda, con franca agudeza, secunda estos relatos desde la lírica: Loco como el loco amor enamorado, dice en un poema. O bien, hasta el día de su final en el cadalso, escribe…/ y escribe cartas  a su amado en su destino incierto, señala en otro. Se atreve a confrontar: Si esclavo del amor, / hallaste  gozo / en  tu propia esclavitud… Y más allá sostiene: Reclamos del inconsciente en la espuma del sueño.

Lo cierto es que en este libro el amor va transitando, sin tapujos, a lo largo de distintas manifestaciones y protagonistas. Se revelan amores incestuosos, amores desesperados, amores que suceden a otro amor… Se perfila el amor intrépido, el amor lésbico, el amor homosexual, el amor platónico, el amor fiel, el amor egocéntrico, el amor que diviniza, el amor traicionero, el amor incondicional… Y, por supuesto, no falta el amor con desamor.

Indudablemente los textos que conforman este libro, LAS ABEJAS DE VENUS,  expuestos de una manera inteligente, exhaustiva e integradora por Cristina Berbari y Marta Rotonda, nos llevarán a meditar acerca de las realidades del amor, con sus  controversias y sus intensidades, pues tal como afirmara Alfred de Vigny, “El amor es una fuente inagotable de reflexiones: profundas como la eternidad, altas como el cielo y grandiosas  como el universo.”  

                                        Lina Caffarello                                                                            



lunes, 31 de marzo de 2014

Fuegos en fuga - Reseñas

Tamaño Oficio Nº 37

Tamaño Oficio - Revista de literatura
Año 28 Nº 37, Buenos Aires, noviembre de 2013, página 43
  

FUEGOS EN FUGA

Por Cristina Berbari, Lina Caffarello, Mirta Cevasco, Marta Rotonda, Antología poética, Editorial Dunken, Buenos Aires, 2013

“Fuegos en fuga”, como dice Manuel Ruano: “...guarda en su interior la vertiente de cuatro voces femeninas de la poesía argentina...”.

Pero lo interesante de la antología, no es la condición de género de las participantes, sino que cumple de un modo preciso y sutil con el deber de toda poesía: es esencialmente vital.

El poema “El espejo”, advierte en la voz de Cristina Berbari: No te detengas. / No dsnudes tu frente de pájaros azules / en la mentira del espejo. No quieras estar ante una puerta / abierta hacia la nada.

En su conjunto, el libro contiene poemas con una bella música, cuidados ritmos y variadas e interesantes estructuras, entre las que se destaca la poesía en prosa de Cristina Berbari.

Inteligentes y apasionados tejidos en red componen la obra, que fue realizada como dice Lina Caffarello en “No, no hables”: Con dedos de araña, de pianista, / de lengua, dientes, fuego, miel... / escríbelo, / escríbelo.

Cada uno de los poemas alumbra las vivencias, las inquietudes artísticas y las visiones del mundo, de cuatro poéticas profundas, en sus sentidos últimos. Mirta Cevasco, por ejemplo, reflexiona con agudeza en “Conquistador”: Yo he perseverado / los cinco siglos de memorias y de espera. / Aleja ya la hipocresía de la espada de aullidos colorados, / se ha cerrado tu círculo voraz (...)
Las llamas de las cuatro poetas iluminan refinados territorios interiores de sensualidad, misterio, música, magia, ternura y fantasía. Una fuga ardiente que atraviesa el libro, encendiéndolo delicadamente, verso a verso, hacia un todo de luz.

Marta Rotonda se pregunta en su poema “Sumerge en el agua sus cabellos”: ¿De qué fuerza será / mímesis la ola / que acorrala a la costa / y la persigue / y la devora? Y nos señala, desde los fuegos que arden en el interior de cada una, las fugas de esas fuerzas lanzadas en busca de un decir que crea presencias.

Pero, como en toda buena poesía, esas fuerzas deberán retornar, volver al origen.

La paradoja es sólo aparente: “Fuegos en fuga” es, al fin de cuentas, un lugar de reunión e integración. Allí se congregan con rigurosidad, los universos, las palabras creadoras y las experiencias vitales de estas cuatro atrapantes poetas.


                                                                       Juan Pablo Salinas

____________________________________________________________________________

Revista “La Avispa”  58  Mar del Plata - página 102


Idea: Marcela Predieri
Director: Gustavo Olaiz
Secretaria de redacción: Cristina Mendiry
Realización: “DELAPALABRA” Grupos de Estudio y Creación Literaria
Página WEB: www.delapalabra.com.ar
Editor responsable: Ricardo Marcelo Martín

Reseñas

FUEGOS EN FUGA
Berbari/ Caffarello/ Cevasco/ Rotonda/
Buenos Aires, Ed. Dunken, 2013

En marzo de 2013, editorial Dunken publica FUEGOS EN FUGA. Cuatro mujeres poetas de distintas ciudades argentinas, se sumergen desde ópticas conceptuales vívidas, en la poesía como una representación acabada del pensamiento.
Cristina Berbari con su visión de la historia, trae antiguos gritos venidos a primer plano, en prosa y poesía. Sobre Camila O’Gorman a quien describe con su apasionado torrente de juventud lanzado contra viejas beatas, intuye la envidia de Rosas por no poder ser él y no el cura, el amante prohibido. En tanto ella siguió camino hacia el mantel tendido del altar, el libro de Ovidio descansa en la falda de alguien que celebra la conversión de Rimbaud y la pianista Schumann contempla a sus siete hijos como si fueran las notas de la escala musical. El amor es el soporte de estas historias dignas de leerse, por ser tratadas con la brevedad de los tiempos alegóricos de la poeta.
Acerca de Lina Caffarello, se podría decir que en sus poemas asoma cierta revancha de su niñez. Adagios y andantes configuran su fantasía de trinos, arpegios y silencios. Habitan historias detrás de cada historia, en tanto flota y sufre la urgencia de aprisionar fantasmas. Seguramente tiene en la poesía, un baúl lleno de gente. Vale la pena levantar la tapa y encontrar sus huellas.
La escritora Mirta Cevasco se nutre de la naturaleza desde un horizonte que abandona la costa hasta el verdín de las rocas. Vibra el cincel en la escultura de sus poesías, se refleja en los trinos digitales de Heredera, en medio de bodas entre el viento y el cielo de vino derramado. Pinta cuadros con sus versos existencialistas mientras los frutos amasan perfumes. Da gusto disfrutar de su lectura, transmiten aire fresco.
Marta Rotonda arranca con Sibelius, en sinfonías donde los instrumentos se oyen a través del poético pentagrama que los toca. Luego como en un museo, ve el esplendor de la belleza en Renoir, quien despereza la luz sobre nenúfares y estanques. Escribe con arte sobre el arte, algo mutante y permanente y desde los silencios, descansa en el milagro de la siesta, como si fuera un sentimiento doblado en cuatro… en el fondo del alma.
No debe perderse este disfrute al leer cada poema.
“FUEGOS EN FUGA” produce placer y ganas de meterse en sus historias unidas por la poiesis, sensible modo de transmitir sensaciones.

Olga Bertinetti

___________________________________________________________



Alhucema (Granada, España)



ALHUCEMA  Revista Internacional de Teatro y Literatura Nº 29 Julio a diciembre de 2013 Cuarta época, de Granada, España, dirigida por Emilio Ballesteros publicó un fragmento del prólogo del escritor Manuel Ruano que encabeza el libro FUEGOS EN FUGA, (páginas 211 y 212).

  “[...] Esta aventura lírica emprendida por Cristina Berbari, Lina Caffarello, Mirta Cevasco y Marta Rotonda, es el resultado de cuatro experiencias literarias que se involucran en el acontecimiento histórico, la fantasía onírica, los paisajes orientales, y la ritualización del texto. En esta vertiente se introduce la vocación lírica en un diagrama de expectación que va desde el extremo confesional y la pasión amorosa, donde las palabras son entelequias, fosforescencias sagradas para volverse en la escritura fantasmas del ser o trama de luz que se hace estrella o canto brotado del ensueño. Trayectorias diversas, digo, en el terreno de la poesía, donde convergen en un área común: el sortilegio sensual y hasta erótico. Poemas como Eloísa, viuda, de Cristina Berbari (Ya no aquellas tardes,/ el libro de Ovidio olvidado en tu falda mientras/ ardorosamente se cruzaban las miradas amantes) contienen un alto sensualismo, igual que otros poemas de esta autora como “Camille”, poesía en prosa que se destaca en su carácter crítico. Otro rasgo de sensualidad y magia hay en los poemas de Lina Caffarello. Textos que despiertan un ritmo sostenido e interior que comienzan en “Como Andy Warhol” y concluyen con “Rondó de París”, en un tono entre descriptivo y confesional. No obstante resaltan los versos de “Quasi una fantasía”, donde existe una resonancia cuya sensualidad parece convocar al acto amoroso cuando dice: Ven, libérate./ Ya sabes cuál es mi tesitura,/ concéntrate en scherzos y tocatas./ Yo produciré vibratos/ y tú te mecerás con esos tempos. En cuanto a Mirta Cevasco, hay un cauce existencial en sus versos, cuando expresa “En la memoria del sol”: El tiempo de las voces/ recorre abandonos en la noche/ alguien duerme en el andén de Tribunales/ luces duras astillaron la plegaria/ en la memoria del sol, y denota, también, una preocupación histórica un tanto de corte surreal en un poema como “Conquistador” y en otros como “Heredera” o “La tarde del asombro”. Por otra parte, un aire con sinuosidades de corte metafísico y de un temperamento extremadamente lírico asoma en los versos de Marta Rotonda en “Acerca de la sinfonía Nº 1 de Sibelius”: ¿Se despereza el bosque o es que se duerme?/ Alguna viola pinta el malva azul del frío./ Y de nuevo el silencio simulando misterios.”


Índice de la revista: www.revistaalhucema.com :

LIBROS: p. 197
Autores reseñados:
Ricardo Menéndez Salmón, Miladis Hernández Acosta, Julio
Cortázar, Recaredo Veredas, Álvaro García, Juan Ruiz de Torres,
Cristina Berbari, Lina Caffarello, Mirta Cervasco, Marta Rotonda
Autores de las reseñas:
Cristina Consuegra, José Raúl Fraguela, Pedro García Cueto,
F. Morales Lomas, Jesús Riosalido, Manuel Ruano

martes, 25 de marzo de 2014

La muda canta de Elena Cohen Imach

Elena Cohen Imach *



"La muda canta" libro de poemas 
de Elena Cohen Imach,
Buenos Aires, Botella al Mar, mayo de 2013
Tapa de Ester Gurevich


ELLA


Y aquí estamos las dos,
en medio del desierto.
Ella en silencio 
evita mi mirada,
mientras la arena vuela 
y se cuela en mi nariz,
en mi boca, en mis orejas.

          ¡Ay lengua que me habitas 
          sin gorjeos!
          ¡Ay mujer que hoy me esquivas 
          y oscureces mi horizonte!

Supo ser junto a mí 
y acompañar mi voz sin titubeos.
Supe entrever anchuras 
y brotes y verdor.

Hoy la señora se ha cerrado 
a esta suplicante.
Resplandece en tierras
adonde no accedo  
y seres que no oigo
entonan la canción.

             Pero susurra, 
             lo sé.
             Percibo un temblor 
             de ondas en el aire.


* Es psicóloga, poeta, ensayista.
Publicó los liros de poemas: El vientre del pez, 2000. En el nombre del Nombre, 2005.


______

Prólogo de Cristina Berbari


       Prologar un libro es siempre un motivo de celebración pues abre las puertas que permiten acceder al mundo creado por el autor, mundo que, por ley de las afinidades, tendrá resonancia en nuestro propio mundo. Este nuevo libro de Elena Cohen Imach nos anticipa momentos de intensa comunión.
       La autora nos sorprende desde el título: La muda canta. Lo hace por medio de una figura retórica: el oxímoron. Según el diccionario de la Real Academia Española, oxímoron es la “combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto que originan un nuevo sentido.” Ejemplos de oxímoron los hallamos en el notable y siempre recordado verso de Quevedo: “Es hielo abrasador, es fuego helado”, o en “una luz oscura” de la que hablaron los gnósticos, o en “la danza inmóvil” pizarniana.
       ¿Pero cuál es el nuevo sentido que se desprende de estos dos conceptos que se contradicen: muda  y canta? Será la misma autora quien nos lo irá descubriendo a medida que avancemos en la lectura. En el último poema que da título al libro, revela: —esta muda— / desanda el silencio, y ella es la primera sorprendida, pues —esta muda— se vuelve como el río que fluye / inconciente de su fluir / hasta hacerse manantial. Y en la voz insospechada, se derrama y entonces canta. Esta imagen sugiere que la poesía fluye naturalmente desde lo profundo del ser.
        Signos de la mudez aparecen en el poema “¿Haz registrado el pavor?”, perteneciente a la primera parte de este libro: “Cuerpos”, donde la autora toma conciencia de haber enhebrado palabras que en adelante no la acompañarán, desplazadas por una nueva expresión: Ahora / un único destello / y, cada impulso, / el supremo resplandor. Tal vez se refiera a una aguda nostalgia, a una chispa de verdad, como expresa en el poema “La Voz”.  Esto justificaría que la voz antes muda, ahora cante.
       En la segunda parte, titulada “Te dicen”, hablan las altas voces poéticas a modo de epígrafe: las de Amelia Biagioni, Ludwig Wittgenstein, Paul Valéry, Vicente Huidobro y del Libro del Camino o Tao Te Ching.  Pero hay otras voces y la suya propia en una polifonía de preguntas y no respuestas que afirma la posibilidad de reunir la unidad en la multiplicidad.

        “La muda canta” es un poemario rico en signos y símbolos, con temas de alto contenido lírico-existencial, temas que, con austeridad, Cohen Imach ha venido desenvolviendo a lo largo de su obra. Prueba de ello son sus dos poemarios anteriores: “El vientre del pez” y  “En el nombre del Nombre”.

       Uno de estos temas es la complementariedad de los opuestos; por ejemplo, Vida-Muerte que la autora proyecta en “Cabeza de Soyaltepec”, poema inspirado en una cerámica zapoteca de la época precolombina y que simboliza la presunta dualidad: una mitad del rostro viva y la otra, descarnada. La autora rebate el pensamiento común: Y suponemos la vida en la luz. / Y alojamos la muerte en la sombra. Y en la última estrofa confirma y redondea su postura al decir: Como si / en lo visible / se agotara la existencia, sintetizando con esta magnífica reflexión la unión de los opuestos, es decir, la unidad de muerte y vida.

       Otros poemas recogen la dualidad Palabra-Silencio. En “Danza del mundo” dice: Silencio y oscuridad. / Epílogo. // Silencio y oscuridad. / Prólogo. El eterno retorno. A veces la palabra no está cerca: Puertas palabras / del otro lado. Y hasta llega a dudar su valor: Quiere dar lo que no tiene /...  y multiplicará / ¿peces, panes? / que nunca logran salir / del texto. Esto nos recuerda la pregunta angustiada de Alejandra Pizarnik: si digo agua ¿beberé? / si digo pan ¿comeré?

        Cohen Imach reflexiona también sobre el mundo de los sueños. Desde allí le llegan Señales./ Todas señales. Los sueños darán a cada uno su ángel o su demonio. O el sueño como viaje: Sueño, ensoñación —dice— lejanías donde se ausenta / sin equipaje visible. En “Sueños de la lengua”, insiste en la limitación del decir: adherida a su base, se enrosca en el paladar. // Y calla. Porque abrir o cerrar puertas / no depende de la mano, / sino de hablar o callar. Esta obsesión por el límite del lenguaje, pero no ya en el ámbito de los sueños, la encontramos también en su poema “Zoom in Zoom out”.

       Aparece además el tema del doble. La poeta percibe a la otra lejos, porque “Ella” (la otra) se ha negado a acompañar su voz o a entrever anchuras y brotes y verdor, como lo hacía en un tiempo pretérito, y ahora, además de alejada, la otra resplandece en lugares inaccesibles. Y aunque tiene la certeza de que su doble está muy cerca cuando percibe un temblor / de ondas en el aire, en cambio, se siente extranjera en el poema “Yo, otra” y dice: Un cuerpo / que no soy yo / se desvela en mi cama.
       Otras veces, el doble está en el nombre: Elena Masri (ahora Elena Cohen Imach) es quien se revela: El nombre propio es propio / desde la cuna. Y a ése no lo olvida.// (Aunque la llamen con el nombre de la muerta.)
       Con el tema del doble surge el primer quiebre del ser desgarrado. Pero la fisura se hace herida y ésta se ensancha y las imágenes se vuelven lacerantes, hasta  escuchar el grito de angustia existencial: brazo rojo de una grúa /... de sus cables tensados / podría colgar una mujer. Y pregunta: ¿Dónde las herramientas para el sí?  Y más: Cascado, / rajado, / herido / el hueso en su estructura...// Sin ton ni son / cruje, / gime, / colapsa. Y aun más: Mi costado derecho envuelto en sangre —dice “El cuadro torcido”—. No hay color ni figura / que puedan balancear / este dolor.
       Pero hay, también, menos extensos aunque con su gran carga de intensidad, pasajes  en los que la creadora entrevé salidas: hay fiesta cuando piel, sangre, músculo, hueso / brazo terráqueo y prosaico / anduvo por un rato enlazando relámpagos. Y la mujer siente que le van apareciendo alas y emprende el escarpado camino en busca de la trascendencia: Aletear, parpadear, / consumirnos en luz. // Y renacer.// Y darnos a la luz.// Haya luz.

      Al recorrer este nuevo libro de Elena Cohen Imach, poema tras poema, sentimos que el canto ha brotado como lo hace la naturaleza: la muda se ha vuelto como el río que fluye sencillamente hasta que se hace manantial. Y canta.

     

miércoles, 29 de enero de 2014

POEMA DE RODOLFO ALONSO A JUAN GELMAN

Juan Gelman y Rodolfo Alonso
en el Festival Internacional de Medellín, 1994

Poema Juan


Por Rodolfo Alonso


Después de merecer
espiar “
De atrásalante
en sus originales

 


¿Y cómo habría de ser, no siendo Gelman,
la cosa entonces devenida, cómo
podría la cosa serse, Juan no siendo?

(En el oasis MaraJuan producen
cosas de grande limpidez: amigos,
es decir la amistad, la de adeveras,
sin reto, con retorno, sin retórica.)

¿Y cómo habrá en la cosa seguir siendo
cosa nomás, apenas, nada menos,
cosa de siempre-nunca, todo en uno?


                                                                                                     (México DF, 9-10-2008)